La zona norte estaba conformado por cinco sectores de escaso poder
adquisitivo: El Polvorín, San Lázaro, San Miguel, San
Antón y Santa Bárbara. La marginalidad, el asentamiento
desorganizado y la incoherencia y "espontaneidad" del trazado
urbanístico caracterizaron el desarrollo de esta zona, en la
que imperaban desequilibrio, falta de lineamiento y elementos degradados
arquitectónica y socialmente.
La zona sur estaba compuesta por tres sectores: el del centro, que
aglutinaba en principio a las familias más pudientes y a los
principales centros comerciales, y otros dos sectores de menores ingresos
que le avecindaban. Esta zona presentaba una planimetría regular
y, por lo tanto, una mayor coherencia espacial que la zona norte. Comprendía
el área de las mejores y más duraderas edificaciones.
Pero también hay que destacar que durante el período se
inició una especie de nivelación de las clases sociales
que habitaban sobre todo la zona sur, ya que los más pudientes
prefirieron irse instalando en nuevos sectores occidentales ubicados
fuera de las murallas, y los otros dos barrios de la zona experimentaron
un cierto avance socio-económico.
Los nuevos sectores extramuros adquirieron mucho valor y se urbanizaron
aceleradamente. No obstante, esa urbanización se fue desarrollando
de manera caprichosa y privada, según el interés particular
de los diversos propietarios y sin un planeamiento previo (con excepción
de Ciudad Nueva). Estos sectores eran como islas, desvinculados entre
sí, asumiendo conceptos y fisonomías completamente distintas.
Está el caso de Gazcue, que se convirtió en el barrio
más elitista de toda la ciudad, y que albergó a las familias
adineradas que otrora vivían dentro de la ciudad amurallada.
Una serie de focos residenciales se fueron perfilando en los contornos
del Camino de Güibia (actual Avenida Independencia), el Camino
de la M (hoy Enrique Henríquez), el Camino de Santa Ana (hoy
Avenida Bolívar) y en torno a la Mansión Presidencial
(hoy Palacio Nacional). Estos sectores presentaban cuadras irregulares
y calles sin continuidad y muy variadas (cortas, largas, curvas, ciegas,
sin salidas lógicas), en gran medida peatonales. Sus residencias
eran tipo "villa", con amplios y hermosos jardines enrejados
rodeando las casas ubicadas en el centro del solar.
Villa Francisca, en un principio casi tan pobre como los barrios de
la zona norte con los que colindaba. Tuvo su origen en 1909, a partir
de una planificación ex profeso que procuraba el aprovechamiento
máximo del terreno. En 1917 ya albergaba a unas 500 familias
y contaba con 3 escuelas primarias, 3 carnicerías, 2 lecherías,
30 ventorrillos, 2 talleres de carpintería, 2 sastrerías,
2 zapaterías, 2 garajes para automóviles, 5 cocheras y
7 pozos públicos. La trama de sus calles verticales fue concebida
como prolongación de las calles intramuros: por ejemplo, al pasar
a Villa Francisca, la 19 de marzo se convertía en la Jacinto
de la Concha. La calle principal de este barrio se llamó Duarte
Alta (hoy Avenida Duarte) y asimismo era la extensión extramuros
de la calle Duarte. Las vías horizontales (de esta a oeste) fueron
conectadas con las intrincadas prolongaciones de San Carlos. Las casas
eran de madera y entre una y otra, en principio, se dejaba un espacio
de dos metros de ancho que pretendía servir como protección
(contra incendios) y huerto. Empero, la disponibilidad de estos espacios,
aunada a la pobreza de los habitantes del sector, pronto degeneraría
en arrabal, con su parte atrás de casas en base a cajas, latas,
cartón, cinc y clavot.
Ciudad Nueva fue el primer barrio extramuros, fruto de una expansión
oficial organizada, por lo que conservó el trazo damero, sólo
tamizado por la configuración planimétrica irregular del
Cementerio Municipal. Se extendió en la zona conocida como la
Sabana del Estado o del Rey. Sus planos habían sido elaborados
en 1884.
San Carlos pasó a ser considerado como un barrio de la ciudad
a partir de 1911. Sobre un terreno de topografía abrupta y tortuosa,
la disposición de sus calles era irregular y laberíntica.
Sectores de la Primavera y el Ensanche Lugo. Se crearon en los contornos
de la Mansión Presidencial y albergaban familias pudientes.