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Extincion de Especies

La pérdida de todos los individuos pertenecientes a una sola especie es un proceso irreversible, llamado extinción. Una vez que el último miembro de tal especie muere, la especie desaparece para siempre de la faz de la tierra.

A través del tiempo, siempre había especies que desaparecieron, igual como había especies que aparecieron mediante la evolución y los procesos asociados de selección natural. La vida se originó alrededor de 3,500 millones de años en nuestro planeta. Se estima que desde entonces, el 99 % de las especies que fueron surgiendo, han ido extinguiéndose naturalmente.

El caso de la extinción de los dinosaurios es popularmente el más conocido. Hace aproximadamente 65 millones de años, a finales del período Cretácico, un gran meteorito impactó la Tierra al norte de la península de Yucatán, en México, dejando un cráter de tamaño extraordinario. Científicos han desarrollado la hipótesis de que este impacto es el factor principal responsable de la extinción masiva del Cretácico-Terciario, que significó el fin de la era de los dinosaurios y la pérdida de cerca del 75% de todas las especies existentes en ese momento. Así, en la historia de la Tierra, ha habido un total de cinco extinciones masivas, períodos en el cual desapareció un número muy grande de especies, la última siendo la extinción masiva del Cretácico-Terciario.

En tiempos más recientes como las épocas glaciares del Pleistoceno (las llamadas edades de hielo), también se extinguieron muchas especies incluyendo el mamut, el ciervo gigante irlandés, el rinoceronte lanudo, y el oso de las cavernas. Estas especies desaparecieron cuando ya no eran capaces de sobrevivir frente a otros competidores (incluso el ser humano que se dedicó a la caza intensiva), o en condiciones ambientales cambiantes causados por variaciones en el clima, entre otras. De hecho, se calcula que en promedio una especie desaparece después de unos 10 millones de años, luego de haber aparecido por primera vez, aunque hay especies que llegan a edades mayores de cien millones de años. A la vez, se estima que cerca de un 99.9% de todas las especies que alguna vez existieron están actualmente extintas.

La Extinción Masiva de Holoceno

En la actualidad estamos viviendo un nuevo período de extinción, llamada la extinción masiva del Holoceno. Esta vez es un proceso de extinción enteramente causado por el ser humano. Incluso, los expertos consideran que la actual extinción de especies es un fenómeno peor de lo que habían previsto años atrás. De hecho, nosotros mismos somos testigos de una caída dramática en la cantidad de muchas especies de animales y plantas. Hay expertos que estiman que esta moderna extinción resultará en la pérdida de la mitad de las especies a finales del año 2100.

La moderna, sexta extinción masiva, empezó a acelerarse cuando los exploradores europeos empezaron a navegar los mares a finales de la época medieval, cuando se comenzó la era del Renacimiento. El ejemplo más conocido es la del Dodo, un ave de la familia de las palomas, del tamaño de un pavo, que habitaba en la isla San Mauricio en el Océano Índico. Los navegadores europeos acabaron con la especie en menos de 100 años desde la llegada de marineros portugueses en el año 1598. Muchos individuos fueron capturados para la alimentación de las tripulaciones hambrientas, mientras que los Dodos remanentes fueron cazados por los gatos ferales, entre otras especies introducidas.

A finales del siglo XVII el último ejemplar se extinguió para siempre.

De acuerdo con recientes evaluaciones de especialistas, durante las últimas décadas la cantidad de especies cuya sobrevivencia está amenazada ha aumentado de manera significativa. Algunos de los factores que causan esta acelerada extinción son la pérdida y degradación de los hábitats, la explotación comercial (como la recolección de plantas, la cacería, y la comercialización de partes animales), la contaminación ambiental, el cambio climático, y la introducción de especies exóticas. De todas estas causas, la destrucción directa del hábitat es la que pone en peligro al mayor número de especies.

La Lista Roja de Especies Amenazadas

La Unión Mundial para la Conservación (UICN), con sede en Ginebra, Suiza, publica regularmente su “Lista Roja de Especies Amenazadas”, muchas de las cuales están en peligro de extinción. Preparada por la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN, es el inventario más reconocido mundialmente sobre el estado de amenaza de las especies. De acuerdo a su última versión (2009) existen más de cuarenta y siete mil especies en la Lista Roja de la UICN, de las cuales 17,291 son consideradas como amenazadas de extinción, comparado con las 16,306 que lo estaban en el año 2007.

Los resultados indican que el 21% de los mamíferos conocidos, el 30% de los anfibios conocidos, el 12% de las aves conocidas, y el 28% de los reptiles, el 37% de los peces de agua dulce, el 70% de las plantas y el 35% de los invertebrados evaluados hasta ahora están amenazados. De los 5,490 mamíferos del mundo, 79 están clasificados como Extinto o Extinto en Estado Silvestre. Luego, un total de 469 reptiles están en peligro de extinción y 22 ya figuran en las categorías de Extinto o Extinto en Estado Silvestre. En cuanto a los anfibios, la Lista Roja de la UICN muestra que 1,895 de las 6,285 especies de anfibios del planeta están en peligro de extinción, lo que los convierte en el grupo de especies más amenazado que se haya conocido hasta la fecha. Treinta y nueve de ellos ya figuran en las categorías de Extinto o Extinto en Estado Silvestre. Finalmente, de las 12,151 plantas que figuran en la Lista Roja de la UICN, 8,500 están amenazadas de extinción y 114 ya figuran en la categoría Extinta o Extinta en Estado Silvestre.
La lista reporta que el número total de especies extintas ha llegado a 875, mientras que otras 66 especies sólo se encuentran bajo cautiverio o cultivo (Extinta en Estado Silvestre). Inclusive hay especies que desaparecen antes de ser descubiertas. Estos datos indican que a nivel mundial, uno de cada cuatro mamíferos, una de cada ocho aves, un tercio de todos los anfibios y el 70% de las plantas que han sido evaluadas en la Lista Roja de la UICN están en situación de riesgo. Afortunadamente, la Lista es cada vez más usada como material de consulta por políticos y científicos en todo el mundo, para la toma de decisiones en el campo ambiental.

En el mundo, los principales y más conocidos animales en peligro de extinción son: el Tigre de Sumatra, el Oso Panda, el Koala, el Gorila, el Rinoceronte de Java, el Lince, el Cóndor, y la Vaquita, el cetáceo más pequeño del mundo que está en peligro, con menos de 600 ejemplares ubicados en el Golfo de California, México.

En América Latina y el Caribe hay por lo menos 29 especies declaradas como Extintas por la UICN. Incluye a la foca fraile del caribe (Monachus tropicalis) y los ratones de Darwin y de Galápagos (Nesoryzomys darwini y Nesoryzomys indefessus, respectivamente). La tortuga carey (Eretmochelys imbricata), especie que habita las aguas del Mar Caribe, ha sido clasificada en la Lista Roja como especie en Peligro Crítico.

La Golondrina Caribeña (Progne dominicensis) es una especie de ave que ha sido listada por la UICN como de menor preocupación. Habita principalmente en el Caribe, en La Española (Haití y la República Dominicana) y Jamaica, y hacia el este y sur, a través de las Antillas Menores, Tobago y Curazao. Es casual en las Islas Bahamas, Islas Caimán y Cozumel. Se espera que esta especie pueda recuperar el tamaño de sus poblaciones a través del tiempo ya que últimamente hay más individuos en la región, que hace unos años.

Especies amenazadas de la RD

De acuerdo a la Lista Roja del 2009, hay un total de 530 especies de plantas y animales amenazadas en la República Dominicana. Un total de 401 de estas especies son animales vertebrados. Incluye a 36 especies de anfibios, 12 reptiles, 249 aves y 49 mamíferos.

Los anfibios más amenazados son las más de 25 ranas del género Eleutherodactylus. Por ejemplo, la especie Eleutherodactylus nortoni ocurre en la Sierra de Bahoruco y se encuentra críticamente amenazada, ya que se espera una reducción en su población mayor al 80% durante los siguientes diez años, con base en una predicción acerca de la severa degradación de su hábitat en La Española. Otro anfibio críticamente amenazado es el sapo Peltophryne fluviatica que tiene una distribución muy restringida ya que es conocido solamente de dos localidades en el noroeste de la República Dominicana, entre 150 y 200 m de elevación.

Algunos de los reptiles listados por la UICN por sufrir algún grado de amenaza son el cocodrilo americano (Crocodylus acutus) e iguanas del género Cyclura. Entre las tortugas marinas amenazadas encontramos al caguamo (Caretta caretta), la tortuga verde (Chelonia mydas), el tinglar (Dermochelys coriacea) y la mencionada tortuga carey (Eretmochelys imbricata).

Las aves amenazadas mencionadas en la lista roja incluyen al Busardo de La Española (Buteo ridgwayi). Esta especie de ave falconiforme es considerada como críticamente amenazada por tener una población sumamente fragmentada que sigue en declive. En el 2006 se registró un total de 80 a 120 parejas de aves en el país. Se calcula que de 5 a 10% de las parejas desaparecen anualmente en Los Limones, dentro del Parque Nacional Los Haitises. Se considera que solamente la protección efectiva de Los Haitises en conjunto con programas de reproducción en cautiverio se podrá salvar a este halcón de la extinción.

Las especies de mamíferos amenazados en La Española abarcan ballenas, delfines, focas, murciélagos, diferentes roedores, el solenodonte, y el manatí. Ocho de las especies listadas por la UICN para la República Dominicana ya son consideradas extintas: la mencionada foca fraile del Caribe (Monachus tropicalis), que no se ha vuelto a ver desde el año 1952; cuatro especies de capromíidos (una familia de roedores), que son localmente conocidos como jutías o zagoutis: Hexolobodon phenax, Isolobodon montanus, Isolobodon portoricensis y Plagiodontia ipnaeum, esta última conocida de fósiles recientes encontrados en la isla;  la rata espinosa comestible de La Española (Brotomys voratus) que fue descrita por Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdez quien vivió en la isla desde 1536 a 1546, época durante la cual el animalito fue llamado ‘mohuy’; la especie Nesophontes hypomicrus –el nesofonte de Atalaye, un mamífero no voladorque se conoce de cráneos y esqueletos recientemente encontrados en la isla, y que aparentemente se extinguió con la llegada de las ratas (Rattus spp.) a bordo de los barcos españoles a comienzos del siglo XVI; y finalmente Solenodon marcanoi, una especie insectívora que también se extinguió cuando llegaron los primeros europeos a la isla.

Actualmente sobrevive un pariente de esta especie, el solenodonte de La Española (Solenodon paradoxus), que es endémico de la isla y es considerado un fósil viviente ya que evolucionó hace unos 60 millones de años. Este solenodonte junto con la única hutía actualmente existente en la isla (Plagiodontia aedium) son los últimos sobrevivientes –o más bien fósiles vivientes– de una variada fauna de mamíferos terrestres que existía en la República Dominicana y Haití.

En cuanto a las plantas amenazadas, la Lista Roja reporta un total de 37 especies para la República Dominicana. El árbol Sideroxylon rubiginosum es el que está en mayor peligro por ser considerado críticamente amenazado. Esta especie de sapotácea se conoce solamente de un único cerro cerca de Santo Domingo, donde fue recolectado a principios del siglo pasado. Otras plantas amenazadas son el Cóbana Polisandro (Stahlia monosperma), una leguminosa muy rara; Ekmanianthe longiflora, una bignoniácea encontrada en Cuba y La Española, donde ha sido reportada para la Sierra de Barahona; el Guayacán Real (Guaiacum sanctum) y el Palo de Vida o Palo Santo (Guaiacum officinale), dos especies de árboles sumamente raras por ser maderables, de gran interés económico, y que históricamente han sido ampliamente talados en muchas partes de La Española.

Ahora, se espera que al crear y consolidar áreas protegidas en la República Dominicana, se puedan preservar las últimas poblaciones de todas estas especies amenazadas, y así evitar su desaparición para siempre. Se requiere, además de programas intensivos de reforestación para ir conectando los fragmentos boscosos remanentes, para que las sub-poblaciones todavía existentes de las muchas especies en peligro de extinción puedan intercambiar material genético, esencial para evitar el cruce entre ejemplares muy emparentados de sub-poblaciones individuales. Adicionalmente, el establecimiento de bancos de material genético (bancos de semillas, por ejemplo) y la cría en cautiverio, son tácticas que también pueden contribuir a reducir los niveles de amenaza. Ojalá, que las acciones que se tomen en este sentido ayudan a sacar de la Lista Roja, a las muchas especies actualmente amenazadas en el país isleño.