Búsqueda
de Definiciones

  Búsqueda alfabética
 
Búsqueda por Palabra

Búsqueda por Tema

Glosario >



Erosión de Suelos

La erosión del suelo –el proceso de arrastre de granos del suelo por la acción del agua o del viento– es cada vez más común en el mundo. Naturalmente, es uno de los principales actores del ciclo geológico, suele ser lento y se prolonga por millones de años. Es causado por diferentes factores climáticos: la precipitación mediante la lluvia y la nieve, el viento y los cambios en la temperatura. Estos factores físicos causan el desprendimiento y arrastre acelerado de las partículas de suelo –arcilla, limo y arena– por las corrientes superficiales de agua o el viento.

Durante los últimos cincuenta años, la erosión se ha incrementado de manera dramática a nivel mundial, causando una degradación y deterioro irreversible que afecta a la biodiversidad, la agricultura, los sistemas de agua dulce, y la humanidad en general. El resultado final de la continua degradación de las tierras, su vegetación, más la erosión y pérdida de la capa superficial del suelo, es la desertificación.

 

Impactos de la erosión del suelo
La degradación del suelo dominicano
Medidas de conservación del suelo en RD
 

Impactos de la erosión del suelo

Más concretamente, la pérdida del suelo origina una serie de impactos muy directos: la pérdida de los elementos de fertilidad; la pérdida del espesor útil del suelo (considerando que un centímetro de espesor de suelo para formarse puede tomar 1000 años y perderse en una semana o en un día cuando hay lluvias intensas y el suelo está desprotegido); la eventual desertificación; y la pérdida del espacio útil para el crecimiento de plantas.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), actualmente la erosión del suelo afecta a un 20% de las tierras agrícolas, un 15% de los pastizales y un 30% de los bosques del mundo. La organización señala que este desgaste se encuentra en su punto más grave desde hace 20 años. De acuerdo a un reciente estudio de la FAO y sus aliados, a mediados de la primera década del Siglo XXI la degradación del suelo afecta a más de 1,500 millones de personas. Detalla que la erosión es causada principalmente por una mala gestión de la tierra, teniendo sus raíces en la pobreza, la tala abusiva de árboles, el sobrepastoreó y las malas prácticas de irrigación. El resultado final es que los ciudadanos del mundo sufren los daños que afectan los recursos naturales de los cuales dependen, la pérdida de biodiversidad, una fuerte disminución en la productividad agrícola de las tierras, y, por último, el hambre, fenómeno que en su turno causa la emigración de poblaciones humanas hacia zonas menos afectadas, que muchas veces ya se encuentran densamente pobladas.

Hoy día, la degradación de la tierra basada en la erosión del suelo se produce a pesar de que un total de 193 países han ratificado la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) para el combate contra la degradación de las tierras, de 1994. De esta manera los expertos en edafología –la ciencia de los suelos– y especialistas en agronomía, silvicultura y ganadería opinan que si no se consigue detener e revertir el proceso de erosión de los recursos naturales, el mundo no podrá alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), y particularmente el objetivo de reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre para el 2015. En vista que la erosión del suelo últimamente causa la desertificación, CNULD parece ser el mecanismo político internacional más apto para coordinar y avanzar una coherente lucha mundial contra la erosión de la tierra. De hecho, tal lucha merece un compromiso claro y general por parte de los políticos y otros actores sociales en los países afectados, incluyendo la República Dominicana.

Para poder controlar la problemática de la erosión del suelo, es importante avanzar en un mejor manejo del riego en tierras agrícolas, e incrementar la cobertura forestal a través de la siembra de plantaciones forestales. Así cuencas bien protegidas que cuentan con una densa cobertura forestal, permitirán mayor infiltración y almacenamiento superficial, lo que atrasaría y alargaría la duración de escurrimiento y por tanto, estabilizaría el suelo y los cursos de agua. También es clave restaurar la fertilidad de los suelos, ya que la erosión siempre causará una pérdida de minerales y materia orgánica a nivel de suelo.

Volver

La degradación del suelo dominicano

En cuanto a la República Dominicana, se reconoce que un 25% de su territorio tiene suelos aptos para la agricultura, y una porción similar cuenta con suelos aptos para pastos y cultivos permanentes como café, cacao y frutales, mientras que un 50% es de vocación forestal. Ahora, en un estudio detallado, la Dirección de Información Ambiental y de Recursos Naturales de la República Dominicana (DIARENA) de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARENA) reporta que el 15% de los suelos del país están siendo sobreutilizados, es decir, bajo un uso por encima de su capacidad natural, y por lo tanto, sometidos a procesos de degradación ó pérdida de características físicas, químicas y biológicas que determinan sus propiedades. Estas tierras se concentran en zonas de montaña, con fuertes pendientes y suelos bajo un uso intensivo sin contar con buenas prácticas de conservación. A su vez, el 40% está siendo subutilizado, es decir, bajo un uso por debajo de su capacidad productiva, por ejemplo, suelos con potencial agrícola bajo un uso de pasto extensivo. De la misma manera, se identificó que casi un 30% de los suelos del país tienen un uso adecuado, incluyendo entre ellos el territorio ocupado por los Parques Nacionales y otras áreas protegidas.

La República Dominicana tiene cerca del 60% de sus suelos en áreas montañosas, mientras que el 40% restante se distribuye en áreas planas y onduladas e incluyen suelos de alta fertilidad, como es el caso en los valles de San Juan de la Maguana y del Cibao, entre otros. Sin embargo, la mayoría de estos suelos todavía no están bien protegidos. El especialista Roberto Sánchez menciona que en la cuenca hidrográfica del río Ocoa, una de las más degradadas de la República Dominicana, se pierden anualmente cerca de 500 toneladas de material de suelo por hectárea. Indica que en el país las principales causas de la erosión de los suelos son las siguientes: i) la eliminación de la cobertura vegetal permanente (deforestación) de algunos suelos ubicados en zonas de laderas y el desarrollo de agricultura intensiva en los mismos; ii) la construcción de carreteras y caminos sin la debida protección, lo que facilita el desarrollo de los procesos erosivos; y c) las operaciones mineras que mueven gran cantidad de tierra y desestabilizan amplias zonas.

El fértil valle de San Juan de la Maguana en la República Dominicana, por su lado, ya ha perdido parte de su capacidad productiva por la erosión de los suelos y otros daños, tras el paso de varias tormentas tropicales. Es ampliamente conocido que los desastres naturales por lluvias y vientos excesivos reflejan una mayor vulnerabilidad de las tierras, originada por la erosión que altera las condiciones de la superficie para soportarlas. Debido a las mencionadas tormentas desastrosas, el valle de San Juan –el llamado “granero del Sur”– ya no produce tantas habichuelas como fue el caso en el pasado: la cosecha del 2008, por ejemplo, quedó reducida de manera significativa, bajando la producción a nivel nacional. A raíz de las tormentas, varios sistemas fluviales como los ríos San Juan, Yaque del Sur, Sabaneta, Macasías y Mijo se han visto afectados, con caudales y desbordamientos desproporcionales. La subsiguiente incursión de estos ríos en las parcelas, entre otros factores, ha causado que decenas de productores de habichuela y arroz hayan tenido que abandonar sus fincas inundadas.

Otro ejemplo en el país que comprende la degradación del suelo por el mal manejo es el bajo Yaque del Norte y la zona del Valle de Neyba. Allí, la buena calidad del suelo ha sido fuertemente afectada por un sinnúmero de factores, incluyendo el manejo insostenible del agua y la alta contaminación por el uso excesivo de agroquímicos, que a su vez, causan la salinización y reducen la vida microbiana del suelo.

Volver

Medidas de conservación del suelo en RD

Como respuesta a esta creciente problemática el gobierno dominicano formó en los años 80 un Servicio de Conservación de Suelos en la Secretaría de Agricultura en el actualmente llamado Departamento de Tierras y Aguas (DTA). Esta entidad tiene como objetivo la conservación de suelos mediante la preparación de planes de uso de la tierra involucrando organizaciones de productores y apoyándose en la asistencia técnica nacional e internacional. Se encarga de aplicar metodologías de ingeniería rural para la protección de taludes y la construcción de obras pequeñas de almacenamiento de agua, entre otros. Ha capacitado a muchos especialistas técnicos que están trabajando en diferentes organizaciones públicas y privadas, orientadas hacia el control y la prevención de la erosión del suelo.

Poco después, se estableció el Departamento de Inventario de Recursos Naturales (DIRENA) de la Subsecretaría de Recursos Naturales, con el fin de brindar conocimiento para que se pudieran implementar los planes de ordenamiento territorial y apoyar a los agricultores, entre otros, con información útil para el manejo sostenible de los suelos productivos. La aplicación de sistemas de información geográfica (SIG) ha sido clave en el éxito de este programa. Sin embargo, sigue haciendo falta un amplio inventario detallado del suelo a nivel nacional para poder ordenar de manera integrada los suelos del país, tanto a nivel productivo como a nivel de conservación. Esta información es vital para poder ajustar los planes de uso de la tierra de tal modo que se adapten a las condiciones locales de cada sitio, tanto a nivel de los suelos como en cuanto a los demás aspectos ambientales del terreno.

A nivel legal existe hoy día una serie de medidas de conservación de los suelos dentro del marco de la Ley General Sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales (No. 64-00). Este marco legal resalta que la Subsecretaria de Suelos y Aguas, que forma parte de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARENA), es el ente encargado de emitir permisos del uso de suelo a las personas físicas y jurídicas que las soliciten, regulando de esta manera cualquier actividad que podría implicar un cambio en el uso del suelo en las zonas rurales del país.

Ahora, en vista de la situación todavía alarmante a nivel nacional, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) elaboró un estudio sobre los suelos dominicanos, en el cual recomendó: a) fortalecer el Servicio de Conservación de Suelos para continuar la labor desarrollada y extenderla a todos los usos de la tierra; b) investigar la utilidad y posibilidad de establecer un sistema cooperativo de levantamiento e información detallada de suelos y recursos naturales relacionados de cobertura territorial completa, de manera sistemática y priorizada; c) continuar apoyando el desarrollo de tecnologías para el análisis de informaciones geo-referenciadas de recursos naturales, cruzadas con informaciones económicas, de población, y otras; d) investigar la posibilidad de fortalecer el sistema de información hidrológica y meteorológica del país; entre otros trabajos: actualizar las informaciones y los análisis de las intensidades de las lluvias para fines de diseño de infraestructura y para la planificación del uso de las tierras; e) investigar la importancia del programa de Cultura del Agua como forma de conseguir la contribución de la comunidad para el cumplimiento de las responsabilidades del gobierno, y fortalecer el Programa de Cultura del Agua; y f) desarrollar mecanismos de financiamiento equitativos que se originen de la sociedad en su conjunto como beneficiaria de estos trabajos que le dé sostenibilidad permanente a estos servicios y que permita a ésta conocer y decidir sobre el destino y las formas de utilización de dichos recursos.

A su vez, el experto Roberto Sánchez menciona dos estrategias claves para prevenir y controlar, de manera exitosa, el daño potencial de los cambios en el uso de la tierra dominicana: a) la necesidad de incluir en los estudios de impacto ambiental de los proyectos de desarrollo, una debida evaluación de los impactos de dicha acción sobre el estado y la calidad de los suelos; y b) la inclusión de prácticas restauradoras del suelo como la reforestación, la conservación de suelos a nivel de fincas, la disminución del uso de agroquímicos y la promoción de la agricultura orgánica.

Se espera que al incorporar estas y otras estrategias de manejo integrado y de conservación del suelo, basados en conocimiento científico, se podría recuperar la salud de las cuencas hidrográficas, los ríos, la vegetación, la biodiversidad, y la productividad agrícola, ya que la calidad de todos estos recursos depende de la presencia de suelos sanos y bien conservados, para contribuir al bienestar de la población dominicana en la isla caribeña a largo plazo.

Volver