Diáspora

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Historia de Dominicanos que viven en el extranjero:



mercedes Juan A. Paulino, activista de la diáspora dominicana en Estados Unidos
Juan A. Paulino (Santiago, República Dominicana, 1931), destacado activista de la diáspora dominicana en Estados Unidos, falleció el pasado 30 de mayo de 2008. Por su interés, reproducimos este escrito de la profesora de sociología y directora del Instituto de Estudios Dominicanos de City College of New York (CUNY), Ramona Hernández, en homenaje a su persona.

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“Con profunda tristeza comparto con ustedes la noticia del fallecimiento, el viernes 30 de mayo, de Juan A. Paulino, un gran dominicano, un importante activista comunitario y un querido amigo del Instituto de Estudios Dominicanos de la CUNY.

Llegamos a conocer mejor a don Juan cuando lanzamos los Archivos Dominicanos hace cuatro años, el primer archivo dedicado a conservar los registros históricos del pueblo dominicano en los Estados Unidos. Don Juan se convirtió en unos de los primeros individuos que reconoció su importancia y el valor para el pueblo dominicano y la sociedad en general. Guiado por un profundo sentido de compromiso por la conservación de la cultura dominicana y su historia, don Juan dio un paso y donó todos sus papeles y recuerdos a lo que era entonces una institución desconocida.

Como resultado de su gesto, así como del de los Archivos del Estado de Nueva York y los miembros del Consejo de la Ciudad de Nueva York, Miguel Martínez y Diana Reyna, los Archivos Dominicanos se convirtieron en una realidad, en un recinto con la última tecnología que es un orgullo para quienes creen que la historia de todos los pueblos vale la pena que sea preservada de modo que no sea olvidada. Don Juan fue el primero de dos personas en donar los registros que daban cuenta de una vida entera como constructores de la comunidad dominicana.

A medida que se adentraba en los Archivos Dominicanos, Don Juan fue más allá y se volvió un defensor entusiasta del trabajo que hacemos, hablando de nuestra labor y convenciendo a otros colegas mayores, dominicanos activistas para que donaran sus papeles a los Archivos Dominicanos. A ratos, cuando la salud no le fallaba, era una escena común encontrarlo sentado a la mesa, trabajando codo a codo con los jóvenes que habían sido asignados para trabajar en su colección bajo la supervisión de don Idilio, un integrante ya mayor de la comunidad puertorriqueña y jefe de los Archivos Dominicanos. La convergencia entre quienes hicieron historia y aquellos que están haciéndola ahora atraviesa los muros de los Archivos Dominicanos y hace palpable la misión del Instituto de Estudios Dominicanos del City College de Nueva York.

Juan A. Paulino fue un inmigrante dominicano que llegó a la ciudad de Nueva York en 1960, antes de la gran ola de migración que se levantó tras la Guerra Civil Dominicana de 1965. A poco andar, comenzó a contactarse con compatriotas dominicanos en la ciudad con el objetivo de crear organizaciones y grupos tales como el Club Cívico Cultural Juan Pablo Duarte, el cual se encargaría de preservar la cultura e historia dominicanas en los Estados Unidos. Sus esfuerzos, conjuntamente con el de otros pioneros, alimentaron la memoria colectiva de los fundadores de la República Dominicana y los ideales de soberanía nacional.

Tras cuatro décadas de luchas y experiencias acumuladas de parte de dominicanos en los Estados Unidos, hemos aprendido a apreciar la validez y significados de las acciones y el mensaje promovido por pioneros como Juan A. Paulino. El fomentó una visión de los dominicanos como un pueblo que trabajó en conjunto para el bien común, a pesar de diferencias faccionales. Su insistencia en resaltar lo que hay en común sentó las bases para el desarrollo de una mentalidad de orgullo por nuestra herencia dominicana.

Para muchos, don Juan será recordado por su liderazgo persistente, incesante durante la década del sesenta y setenta al hacer realidad la construcción de la primera estatua de Juan Pablo Duarte en los Estados Unidos, localizada al comienzo de la Avenida de las Américas de la ciudad de Nueva York. La dedicación de Don Juan y otros como él, al materializar este símbolo palpable, tangible, del sentido de lo dominicano en la ciudad de Nueva York, permanecerá para siempre. Este es un testimonio de la sabiduría de quienes se dieron cuenta a una hora temprana de lo importancia de que las comunidades de inmigrante se creen una mentalidad colectiva sobre la base de la solidaridad como herramienta para lograr y garantizar la sobrevivencia de la historia y la cultura dentro de una nación donde tantas grandes historias convergen”.

Más información: http://www1.ccny.cuny.edu/ci/dsi/paulino.cfm



mercedes Robert Mercedes: El sueño de un dominicano que quiere regresar
A los ocho años, Robert Mercedes dejó su natal Villa Juana, en Santo Domingo, para irse a Nueva York, a residir junto a sus padres en el condado del Bronx..

mercedes Pese a haber pasado casi toda su vida allí, no ha perdido su esencia dominicana ni su sueño de regresar para quedarse y ofrecer sus conocimientos como educador a los niños dominicanos que lo necesiten.


Tras graduarse de high school, obtuvo una beca para estudiar en el Hobard Collage, una universidad privada. Luego de graduarse regresó al Bronx, para ingresar a la Fordham University, donde estudió una maestría en educación de adultos y recursos humanos. Hizo otras dos maestrías sobre diferentes aspectos de la educación. Entre 1988 y 1992 trabajó en un programa para retener a los estudiantes en las escuelas. Ese mismo año entró a la escuela 390 del Bronx como profesor de segundo de primaria. Tres años después fue ascendido a asistente del director. Hoy día es el director de la escuela.


Mercedes también es el presidente de la Asociación Domínico-Americana de Supervisores y Administradores de Escuelas (ADASA), que cuenta con unos 60 miembros y que tiene entre sus objetivos buscar solución a los problemas que afectan tanto a los miembros de la entidad como a las escuelas, establecer vías de colaboración con el sistema educativo dominicano y realizar actividades a beneficio de escuelas dominicanas.



mercedes Yohanna Guzmán Gursey: Una diseñadora dominicana en New Jersey
El éxito en Estados Unidos le está llegando rápido a Yohnanna Guzmán Gursey..

mercedes Es una diseñadora de modas dominicana que a solo cuatro años de haber llegado a este país cuenta con su propia tienda en New Jersey, con un reconocimiento y una clientela cada vez más amplia.

Guzmán nació en Santo Domingo. Estudió en la Escuela Vocacional de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional y luego ingresó a la Universidad Autónoma de Santo Domingo para estudiar artes industriales. Se graduó en 1992. Enriqueció sus conocimientos con otros cursos especializados. Trabajó junto a la diseñadora Jeannina Azar y para diferentes desfiles y concursos de belleza.

Tras contraer matrimonio con el fotógrafo norteamericano Steve Gursey, emigró a los Estados Unidos. Estudió técnicas avanzadas de dibujo y textiles y fabricación de colores en la escuela de diseño Parsons. Hoy tiene su propio negocio, junto a su esposo, con quien ha logrado un buen complemento profesional. Guzmán se especializa en el diseño de trajes de boda, de graduación, de quinceañeras y también para concursos de belleza y desfiles. También diseña accesorios. Ha participado dos veces en el Latin Fashion Week de Nueva York.


mercedesCésar González: Un aporte a través de los libros
Los libros, César González, Villa González y Nueva York tienen en común una de las librerías más emblemáticas de la comunidad dominicana en New York. Se llama Calíope..

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González nació en Villa González, Santiago, pero tiene 45 años residiendo en Nueva York, donde llegó cuando tenía 13 años. Regresó a la República Dominicana con la intención de quedarse en 1969 y aquí estuvo hasta 1974, cuando decidió regresar a vivir a la urbe newyorkina.

Nunca ha perdido su identidad ni sus deseos de hacer aportes a su país natal y de hecho, los está haciendo a través de su librería Calíope, situada en la calle Dyckman, del Alto Manhattan, especializada en libros dominicanos y donde cada jueves se celebra una actividad cultural en la que tienen cabida las puestas en circulación, conferencias, conciertos y foros.

Se desempeñaba como analista de sistemas, pero su amor por los libros lo empujó a abrir la librería hace nueve años. Calíope ha atravesado por tiempos difíciles, pero se mantiene, más que nada porque César está en un negocio que le gusta y lo hace sentirse en sus aguas.




mercedes Mary Eli Peña Gratereaux: Una trabajadora por la paz en NY
Mary Eli Peña Gratereaux se considera una trabajadora por la paz, y lo confirma el hecho de ser mediadora comunitaria durante 22 años ..

mercedes y directora de Programa de Mediación y Resolución de Conflictos de las Comunidades Washington Heights-Inwood, de Manhattan, Nueva York

Su historia de servicios es larga, pues desde que llegó a Nueva York, en 1965, ha estado vinculada con actividades comunitarias, clubísticas y religiosas. Fue parte del movimiento que logró que se oficiara misa en español en las iglesias, una larga lucha que conllevó persecución, protestas y actividades clandestinas. Estudió en el City Collage y tiene una maestría en estudios americanos de Buffalo State University.

Peña Gratereaux es nativa de Santo Domingo, madre de un hijo y abuela de tres niñas, aunque ha intentado regresar a su país natal sin conseguirlo, aprovecha el tiempo para trabajar en su patria postiza. Además de su cargo como mediadora y directora del citado programa, es propietaria de la editorial Cayena Publications y autora de cuatro libros con compilaciones bilingües de textos de y sobre mujeres y niños inmigrantes. Tiene en fase de preparación otro compendio y dos de cuentos para ser publicados en 2007.


mercedesMiriam Mejía: Una dominicana comprometida con su comunidad en NY
Nativa de Mao, se marchó a la capital dominicana cuando tenía 17 años para estudiar estadísticas y sociología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo..

mercedes Durante 10 años trabajó en diferentes entidades gubernamentales y no gubernamentales de la República Dominicana, como el Consejo Nacional de Población y Familia, Asociación Pro Bienestar de la Familia y el Centro de Investigación para la Acción Femenina.

Emigró a Nueva York con sus tres hijos en 1988, pues su compañero residía allí. Sus primeros trabajos en la urbe los realizó en bibliotecas especializadas en impuestos de Wall Street. Pese a que su futuro en esa área era prometedor atendió al llamado de la labor comunitaria a favor de los dominicanos. Fue así como en 1990 pasó a formar parte del equipo de Alianza, una agencia de servicios sociales a beneficio de los latinos situada en el sector Washington Heights.

En Alianza ocupó varios cargos, desde consejera escolar hasta directora del Centro de Educación y Promoción en Salud. Desde 2001 es la sub directora de la agencia. Es autora de los libros de cuentos Crisálida, y De Fantasmas Interiores y Otras Complejidades. Está preparando un folleto con diferentes géneros que titulará Garabatos en Púrpura. La temática de sus libros es mujer e inmigración. Es una dominicana orgullosa de su origen que necesita pisar Mao al menos dos veces al año para sentirse emocionalmente saludable.




mercedes Rita Mella y su victoria arrolladora
La abogada dominicana Rita Mella ocupa el cargo de jueza civil del Distrito Judicial 7, que abarca los sectores Washington Heights, Inwood, Harlem y Morningside de Maniatan y Nueva York..
mercedes Obtuvo una abrumadora victoria, primero en las primarias del Partido Demócrata, y luego en las elecciones de medio término de noviembre de 2006.

Su triunfo es el resultado de su formación, su labor comunitaria y su trayectoria profesional desarrollada tanto en República Dominicana como en Estados Unidos. Mella estudió licenciatura en educación en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, de Santo Domingo. Laboró en el área educativa del Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF), también en Santo Domingo. A través de CIPAF obtuvo una beca para realizar una maestría en estudios latinoamericanos en la Universidad de la Florida.

Luego se fue a Nueva York y se instaló en pleno Washington Heights, donde se sintió sensibilizada ante los problemas de la comunidad dominicana. Decidió estudiar Derecho en The City University of New York (Cuny) y se graduó en 1991. Trabajó en un bufete privado de abogados, pero pronto se dio cuenta de que el ejercicio público le atraía más. Fue asistente del juez puertorriqueño Richard Rivera, con quien laboró durante 10 años en diferentes tribunales. Después pasó a asistir a la jueza Margarita López Torres a quien hoy sustituye y que le dio todo el apoyo a sus aspiraciones.




mercedes Doña Josefina Velásquez Mainardi: Una Dominicana en la Habana, Cuba
Por Fior Pichardo, Cónsul General y Elvin Matos, Vicecónsul de la República Dominicana en La Habana, Cuba ..

Al final de la década del 1940 llega a Cuba, Josefina Velásquez Mainardi junto a su madre, Ana Antonia Velázquez Reyna y sus hermanos, Miguel Angel, Rafael Gregorio y Eneida Velázquez Mainardi, luego de hacer el tránsito por Puerto Rico, siguiendo los pasos de la primera oleada de exiliados dominicanos que salieron del país justo en el año del asalto al poder por el sátrapa, Rafael Leónidas Trujillo Molina, en el 1930. Se cuenta en este primer contingente los señores Federico Velásquez y familia, José Dolores Alfonseca, Angel Morales, Sergio Vilchez, Luis Felipe Mejía, Rafael Mainardi Reyna, Gustavo Díaz, Félix Servio Doucudray, Rafael Lara, Oscar Michelena, Nene Bernal y Antonio Borrell. Este grupo de compatriotas tomaron el camino del destierro acosados por la tiranía de Trujillo, que imprimió el sello de la intolerancia política, trillando los primeros pasos para el establecimiento de la figura mesiánica en que se erigiera el dictador durante largos 30 años.

Para la época, la República Dominicana compartía la compleja coyuntura histórica del reinado absolutista de la tiranía en gran parte de América Latina, con sus consiguientes consecuencias en la armonía familiar, con la lucha política a la orden del día, confluyendo en una violenta avalancha, abarcando todo el tejido social latinoamericano.

De los convulsos acontecimientos de la temporada, doña Josefina recuerda la imagen del combatiente antitrujillista Enrique Jiménez Moya, expedicionario de la primera epopeya contra el tirano que arribara a la República Dominicana por Luperón, recuerdos que llegan a su borrosa memoria junto a los numerosos asesinatos de dirigentes revolucionarios perpetrados por la dictadura de Trujillo en la Cuba de Fulgencio Batista.

Con el paso de los años, la situación geopolítica se abría espacio en su definición en toda la región y Josefina Velásquez Mainardi apostaba por echar sus raíces en la Cuba revolucionaria, contrayendo matrimonio en el año 1956, con el cubano Ismael Vivanco González, (fallecido-1994), con quien procreara sus hijos Ismael Eduardo y Hugo Manuel Vivanco Velázquez. De este retoño de vástagos, el mayor Ismael Eduardo falleció en Alemania en el 2003, donde residía desde el 1985, mientras que Hugo Manuel reside en la República Dominicana desde el 1993.

Llegada a Cuba a la edad de 18 años, realiza sus primeras tareas productivas a principios de la década del 1950 en los Laboratorios CIPROFA, empresa que representaba en Cuba los Laboratorios Hoffan LAROCHE y de la cual era gerente el dominicano Juan Luís Corasie, radicado en México. Luego trabaja por espacio de 10 años en el Comedor de la Escuela Tomás David Arroyo Valdés, en condición de madre voluntaria combatiente. Finalmente, pasa al área de recepción de la Tintorería (lavandería) para técnicos extranjeros, ubicada en el inmenso edificio FOCSA, hasta su jubilación hace unos años.

De este último trabajo, doña Josefina recuerda los gratos encuentros con la comunidad dominicana que cursaban estudios superiores en Cuba, a mediados de la década del 1970, citando a José Juan Castillo Almonte, Vilma Cabral, Rafael Estevez Roché, Jacqueline Sánchez y Mayi de La Hoz, quienes alcanzaran la profesión de médicos en La Universidad de La Habana. De estos compatriotas y otros que no llegan a su memoria septuagenaria, doña Josefina evoca los momentos que les servía con la habitual asistencia semanal a los criollos llevándoles frutas, legumbres y toda la gama de productos que le estuvieran a su alcance. Para esta época, la población estudiantil dominicana ocupaba una residencia ubicada al frente de la Clínica de Salud Especializada Cira García, de renombre internacional.

Un poco más cercano en el tiempo, doña Josefina aún mantiene su brazo en alto con el saludo a la decisión del presidente dominicano Leonel Fernández, de restablecer las relaciones consulares y diplomáticas con el Gobierno revolucionario de Cuba en el año 1997, iniciando un proceso progresivo de intercambio cultural, comercial y de asistencia técnica, así como el establecimiento de acuerdos migratorios, uniendo los dos países en el concierto del mundo globalizado que prevalece en la presente coyuntura.

En la actualidad, doña Josefina Velásquez Mainardi cuenta con 74 años y vive junto a sus nietos Hugo Manuel y Martha María Vivanco Andarcio, ambos descendientes de su hijo menor Hugo Manuel.

Desde su temprana llegada a La Habana, doña Josefina vivió en el reparto La Víbora, del municipio habanero 10 de Octubre hasta el embarazo de su primer hijo, trasladándose luego hasta la residencia de los padres de su esposo, ubicada en la calle 15 No. 455, entre E y F, el Vedado, municipio Plaza de la Revolución, donde aún reside en estos días.

Con la experiencia como razón de juicio y el camino trillado en el curso de la vida, doña Josefina reafirma su apoyo y gratitud al pueblo y gobierno cubano, remontándose hasta los años que su familia fuera acogida en la mayor de Las Antillas y durante el régimen revolucionario que encabeza el Comandante Fidel Castro Ruz, de la que dice sentirse identificada, además del vínculo familiar que le une a Cuba, considerándole como su segunda patria.

Igualmente, después de ver tanta lluvia caer en sus 74 años de existencia, doña Josefina formula un llamado a las nuevas generaciones a tomar en su justa dimensión las lecciones que dicta la historia, para la formación de una clara conciencia en el ruedo de la política, a los fines de servir a los mejores intereses de la patria, sin importar el rumbo que finalmente le imponga el destino en el transcurso de la vida.

Como aspiración de momento, doña Josefina sueña con la continuación del país por los senderos del progreso, pidiendo el concurso de toda la sociedad dominicana en la lucha por mantener el orden público y hacer del ejercicio de la administración del Estado un ministerio de servicio a la comunidad, en el supremo interés de alcanzar una sociedad cada vez más justa y solidaria.

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