Por qué RD

De visitas y placer se habla y los hoteles, que van desde los muy lujosos hasta modestos hostales, son parte fundamental del engranaje que ha dado al país su perfil de país turístico ideal. La infraestructura hotelera que conforman 59,000 habitaciones desplegadas en ocho polos turísticos, ofrece la posibilidad de escoger entre múltiples escenarios, en costas y ciudades, para pasar unas vacaciones inolvidables, en la tierra que es Cuna del Nuevo del Mundo. Porque tanto como destino de playa, República Dominicana también es un escenario cultural singular. Su capital, Santo Domingo, tiene entre otros atractivos una Ciudad Colonial declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1990. La antigua metrópoli conserva gran parte del legado histórico monumental que tiene entre sus principales atractivos numerosas primacías de América

Los parques naturales enclavados en 9,378,20 km 2 de áreas protegidas conforman otra cara de la amplia oferta cultural de la media isla caribeña. Especies como los cocodrilos, manatíes (único mamífero marino en existencia) pueden ser apreciados en sus hábitats naturales. Otras que emigran a las aguas del país cada año, las ballenas, ofrecen un espectáculo inolvidable en las costas de Samaná, en el litoral noreste de la isla. Son múltiples las especies endémicas que conforman la fauna criolla que se disputan la atención con una flora exuberante que preserva ejemplares únicos en el mundo.

El clima, el gran aliado del turismo caribeño, ha permitido a la vez que la creciente afición por deportes como el golf tengan en el país escenarios de ganada fama. Actualmente, el destino cuenta con 22 campos y entre ellos varios son valorados entre los mejores del mundo, como el Diente de Perro, de La Romana.

El recorrido turístico de República Dominicana tiene en sus 10 polos puntos de partida para elegir. Santo Domingo, la Capital, da la bienvenida como ciudad cosmopolita con un abanico de posibilidades de diversión durante el día y la noche. Visitas a monumentos, recorridos por las zonas modernas, parques plazas comerciales y restaurantes, forman parte de las alternativas, que en la noche se incrementan con los bares y discotecas con ambientes para todos los gustos.

Al sur, al este, al norte, el turismo de playa ofrece un abanico de opciones, que incluyen desde resorts de lujo hasta pequeñas cabañas, en los que resaltan las ofertas de importantes cadenas hoteleras. San Pedro de Macorís, La Romana, Bávaro y Punta Cana; Samaná, Río San Juan, Puerto Plata y Montecristi siguen en la ruta costera que llega al extremo noroeste. Mientras en el sur, Santo Domingo marca el inicio de un recorrido por destinos como San Cristóbal, Azua, Barahona, Pedernales, con incursiones en Bahoruco e Independencia, para disfrutar de balnearios y parques naturales.

El Lago Enriquillo, el más grande de las Antillas; las minas de ambar de Puerto Plata, las cavernas de varios parques nacionales que preservan el arte rupestre; la isla Saona, que acoge un pequeño poblado e impresionantes playas de arena blanca y los afamados balnearios marinos que van desde La Romana, pasando por Bayahibe, Bávaro y Punta Cana hasta ascender a Samaná con los enclaves de Las Galeras y Las Terreras, son parte de las infinitas posibilidades de disfrute que ofrece el destino dominicano.

Paquetes turísticos a precios muy ventajosos facilitan la opción, tanto como los planes individuales que canalizan agencias en todo el mundo. Con empresas de alquiler de vehículos y centros de comunicación para llamadas internacionales en casi todos los puntos del país, la elección se simplifica.