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Miradores y centros de visitantes Miradores y centros de visitantes facilitan el contacto con las áreas protegidas
Asimismo, en el Parque Nacional Cabo Francés Viejo; el Morro, en el Parque Nacional Montecristi; la reserva científica de la Loma Quita Espuela, en San Francisco de Macorís, y en el área protegida Ébano Verde, en Jarabacoa. Los centros para visitantes están instalados en el Hoyo de Pelempito, en el Cajuil, así como en Sabana de la Mar, en el Parque Nacional Los Haitises; en Guaraguo, en el Parque Nacional del Este, en la Loma Pico de Ocampo, en Santiago; en el Valle de Lilís, en el Parque Nacional Armando Bermúdez; en el Valle del Tetero, en el Parque Nacional José del Carmen Ramírez, y en Hoyo Claro, en el Parque Nacional del Este. Esas infraestructuras procuran contribuir con la protección de los recursos naturales y con su aprovechamiento sostenible por parte de las comunidades que se benefician económicamente con la llegada de turistas. Valorización de Áreas Protegidas Tanto los centros para visitantes como los miradores, casetas, áreas para acampar, muelles, cobertizos, baños y otras instalaciones construidas o reparadas, forman parte del Programa de Valorización de las Áreas Protegidas que ejecuta la SEMARN. Ese programa tiene la finalidad de socializar entre la población conocimientos sobre los parques nacionales, con la premisa de que las personas protegen y cuidan lo que conocen. Conjuntamente con éste se aplicó un programa de señalización de todas las áreas protegidas, para que los caminantes sepan cómo llegar a los lugares que concentran excepcional belleza y son el hogar de especies endémicas de flora y fauna. Según datos de la SEMARN, en República Dominicana hay 74 zonas que deben tener algún tipo de protección, y que abarcan más de 12,000 kilómetros cuadrados que equivalen a 25% del territorio nacional, aproximadamente. La Ley establece cinco categorías de áreas protegidas: áreas de protección estricta, parques nacionales, monumentos naturales, reservas naturales y paisajes protegidos. Se trata de un agujero de mil metros de profundidad y siete kilómetros de largo, caracterizado por un ecosistema variado que pasa de un bosque seco caluroso, hasta zonas muy frías. Este lugar forma parte del Parque Nacional Sierra de Bahoruco, que se caracteriza por la variedad de su flora y la existencia de 32 especies orquídeas endémicas. Próximo a esta zona está ubicado el centro de visitantes Parque Nacional Jaragua, que sirve de herramienta para la protección de la Reserva de la Biosfera: Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. Desde esta infraestructura se puede contemplar la belleza de la Laguna de Oviedo, que tiene 1,374 kilómetros cuadrados, de los cuales 905 son marinos. En sus aguas salinas confluyen varias fuentes de agua dulce, a lo que se vinculan los extensos manglares y la variada avifauna. Los centros para visitantes situados en el Valle de Lilís y en el Valle del Tetero, en el Parque Armando Bermúdez y en el Parque José del Carmen Ramírez, respectivamente, les permiten a los caminantes tomar un descanso antes de llegar a la latitud más alta de las antillas, el Pico Duarte. En la avifauna se destacan la cotorra, endémica de la Hispaniola, el carpintero; la cigua palmera, declarada ave nacional; el papagayo y el guaraguao; y entre los mamíferos el puerco cimarrón y la jutía. Desde esas zonas de la Cordillera Central parte además El Sendero de la Hispaniola, una ruta señalizada que hacia el Oeste lleva hasta el río Limpio, en Restauración, casi en la frontera con Haití. Los Caminos de Este Los amantes de la espeleología o los simples curiosos encuentran realidades antiquísimas grabadas en La Cueva de las Maravillas, un lugar restaurado para el disfrute y el conocimiento de una parte de la historia dominicana. Está situada en San Pedro de Macorís y es una reserva antropológica de 30 metros de profundidad, que contiene pictografías que son la huella de la presencia de los taínos, los antiguos pobladores de la isla. Siguiendo la ruta Noroeste se llega hacia el Parque Nacional los Haitises donde, en la comunidad de Sabana de la Mar, funciona un centro para visitantes, un mirador y un muelle. La vegetación de los Haitises está constituida por un bosque tropical húmedo de latifoliadas en el seno de sus depresiones, pasando a un bosque tropical semideciduo en los mogotes y cayos del litoral. La fauna incluye manatíes, murciélagos, tortugas marinas y garzas. . ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
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