La Vega
Desde el siglo XVI, todos los domingos de febrero llegan a la provincia de La Vega, ubicada al norte de Santo Domingo, los Diablos Cojuelos con sus vejigas de toro, para golpear a quien baje a la calle.
La competencia, la que más participantes reúne en todo el país, se da entre los veganos, que residen fuera y dentro de la provincia. Lograr la comparsa más vistosa y creativa se ha traducido en una batalla en la que la imaginación se convierte en arma vital.
El centro de la actividad es la cabecera provincial. Allí es donde los diablos azotan a los transeúntes que los provocan o abandonan la calzada para terminar con un desfile de más de 80 comparsas.
Desde sus orígenes, el carnaval vegano se sirve de caretas que muestran al diablo sonriendo, asustado o enojado con sus colores rojo y negro representativos.
No existen referencias exactas de cuándo comenzaron a utilizar las máscaras que, con el tiempo, se convirtieron en el símbolo plástico de esas fiestas. Actualmente, las comparseros solicitan a los careteros que reproduzcan personajes de Disney o Hollywood. Sin embargo, el mítico diablo sigue siendo una presencia constante. El atractivo personaje atrae cada años cientos de miles de personas. Una presencia que prolonga el gusto por la tradición del vejigazo.
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