Emigración

República Dominicana, puerto de partida

Hasta entrados los sesenta pocos dominicanos -en esencia refugiados políticos - habían tenido que buscar otras tierras. El cambio operado en estas últimas cuatro décadas, que lleva a algunos expertos a hablar de "verdadero éxodo", se debe a una serie de factores:

  • " Eliminación de los impedimentos jurídico-políticos que existían bajo la dictadura trujillista, y el aprovechamiento de la estrategia estadounidense de facilitar la entrada de dominicanos a su territorio durante los años 60 y 70, como forma de contrarrestar la influencia cubana en la región.


  • " Aumento de la población en edad de trabajar, debido al sostenimiento de la tasa de natalidad, la reducción de la tasa de mortalidad y a la creciente incorporación de la mujer a la fuerza laboral.


  • " En general, disminución del poder adquisitivo del dominicano, a pesar de la adopción de un modelo económico fundamentado en el turismo y las zonas francas, en adición a la precariedad que afecta a los servicios públicos básicos.

El volumen de remesas, cada año más altas, dice mucho acerca de la relevancia de la diáspora para la economía nacional, de su capacidad de trabajo y superación, y de su estrecha vinculación afectiva a su tierra de origen. De acuerdo al Informe Nacional de Desarrollo Humano -República Dominicana 2005, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las remesas representaron en 2003 el 12.2% del PIB, el 198% de las exportaciones nacionales, el 49% de las importaciones y el 66% de los ingresos por concepto de turismo.

Estados Unidos, Puerto Rico, España y Venezuela son los destinos favoritos. Para el 2000, estimaciones muy moderadas cifraban 1, 041,910 los dominicanos residentes sólo en Estados Unidos. Mientras que la Guardia Costera estadounidense reporta que desde 1982 hasta 2004 ha detenido a 25,724 dominicanos que intentaron llegar a sus costas en embarcaciones ilegales.

En el caso de este Venezuela, este país recibió miles de dominicanos entre 1970 y 1985 debido al crecimiento económico que registró el país suramericano por el alza de los precios del petróleo; mientras que España comenzó a ser preferida desde mediados de los años ochenta por emigrantes pobres de la región suroeste, principalmente, a los que les resultaba difícil llegar a los Estados Unidos, pero que encontraban determinados nichos laborales en el país ibérico recién incorporado a la Comunidad Europea. El fenómeno se ha intensificado con el paso del tiempo.

El individuo que emigra es en promedio de clase media o media-baja y de extracción urbana, optando en el país que llega por las grandes áreas metropolitanas. Su nivel de educación sobrepasa un poco la media del país, aunque se ha incrementado poco a poco el número de profesionales que con estudios universitarios de tercer ciclo cursados en otras naciones se quedan a formar parte de su fuerza laboral.