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Abarca desde la caída
de Ulises Heureax hasta el ascenso al poder del dictador Rafael Leonidas
Trujillo.
Ha sido uno de los más prolíficos y ricos de la vida independiente
dominicana. Algunas de las edificaciones construidas en este período
son de lo mejor de la arquitectura dominicana.
Características
- Construcción de edificaciones en hormigón que cambiaron
la fisonomía del conjunto urbano. El alto grado de plasticidad,
las variadas alternativas constructivas de este material influyeron
de manera decisiva en los cambios arquitectónicos de la época.
Fue introducido de manera definitiva por los inmigrantes catalanes que
se establecieron en San Pedro de Macorís y Santo Domingo.
- Fundamental incidencia de los grupos comerciales españoles
que se establecieron en el país, quienes en busca de configurar
su representación arquitectónica, contribuyeron a delinear
el perfil del casco urbano. Figura destacada de este grupo es el Ing.
Benigno Trueba Soares, nacido en Puerto Rico, de padres españoles.
- Crecimiento vertical de la ciudad. Sensación de cierre espacial
debido a nuevas edificaciones de varios pisos que permitían un
punto de mayor altura dentro del panorama citadino.
- Desaparición de las murallas y enorme expansión de la
ciudad más allá de sus antiguos bordes, al punto de que
para 1930 la que había sido ciudad intramuros era considerada
sólo como un sector más (el núcleo productivo,
social, comercial y político) del conglomerado urbano.
- El centro político continuó situado en la ciudad intramuros,
a pesar de la construcción en el extrarradio de la Mansión
Presidencial y de la Secretaría de Fomento y Comunicaciones.
- La expansión extramuros tuvo un carácter fundamentalmente
habitacional, lo que como compensación ocasionó que se
intensificara el uso comercial del suelo de la ciudad intramuros.
- La expansión de la ciudad se realizó en dos sentidos
geográficos: oeste-noroeste, para los miembros de las clases
altas; norte-noreste, para los humildes.
- 60,000 personas vivían en Santo Domingo para 1930, calculándose
que en un lapso de treinta años la población citadina
aumentó en 45,000 habitantes.
- Zonas comerciales. En general, se mantuvieron los antiguos centros
comerciales, algunos de los cuales se intensificaron, pero también
surgieron otros:
- El Hospedaje. Ubicado extramuros, pero en la entrada sur de
la ciudad (la que da a la Puerta del Conde), en el ángulo
que forman hoy en día la Padre Billini con Ave. Independencia.
- La calle el Conde, que se convirtió definitivamente en
la que sería por muchas décadas la principal arteria
comercial dominicana. En ella se instalaron los negocios más
exclusivos y relevantes y variados. Entre los propietarios de
los negocios había un grupo de nacionales árabes
y turcos. La saturación de la calle del Comercio, que para
la primera década del siglo no disponía de terreno
libre, sin dudas influyó en la hegemonía comercial
de El Conde. No obstante, la calle del Comercio siguió
manteniendo un alto perfil comercial, en virtud de las grandes
casas importadoras y exportadoras, y de las importantes instituciones
bancarias que en ella se encontraban.
- La calle Santo Tomás (hoy Arzobispo Nouel) experimentó
también un uso comercial de sus terrenos.
- Transformación de los lotes intramuros, mediante divisiones
externas e internas y fusiones que hacen difícil precisar las
longitudes que originariamente tenían los solares. En cuanto
a los ensanches que sustituyeron a las estancias de extramuros, hubo
una completa ausencia de plan regulador y coherente, así como
de identidad de las manzanas. Estos últimos lotes presentaban
el modelo tipo "villa": grandes residencias en el que jardines
y patios rodean el hogar, ubicado en el centro del solar, el cual se
ve protegido por verjas de hierros y luego también por bloques
de hormigón.
- Dinamización de los servicios urbanos:
- Expansión de los sistemas telegráficos y telefónicos,
conectando los principales puntos del país. A partir de
1910 comenzó a funcionar una red telefónica urbana,
administrada por una empresa privada. Y el 29 de noviembre de
1927 se inauguró un nuevo sistema telefónico en
la ciudad de Santo Domingo, cuya central se ubicó en la
primera planta del edificio de la Dirección General de
Correos y Telégrafos, esto es, en la intersección
de las calles Colón y Separación.
- El correo se vio gradualmente beneficiado con la unificación
del país a través del sistema de carreteras y de
las telecomunicaciones. Puerto Plata era el puerto de salida de
las correspondencias hacia Boston, servicio que era suministrado
por una compañía de vapores noruegos. Desde el puerto
de San Pedro de Macorís salían las correspondencias
que tenían por destino o tenían que pasar por Nueva
York.
- Instalación de numerosas escuelas y academias en todo
el país, fruto del sano influjo del puertorriqueño
Eugenio María de Hostos. Ya para 1906 existían en
la provincia de Santo Domingo 68 escuelas primarias y 6 superiores,
mientras que en todo el territorio nacional la cantidad ascendía
a 299 y 17, respectivamente. Hasta la época de intervención
norteamericana, cuando se hizo una cierta inversión en
infraestructura destinada especialmente al sector, los centros
educativos dominicanos no tenían local propio, sino que
estaban albergados en casas de familia alquiladas o en centros
religiosos, como el la de la Capilla de la Tercera Orden Dominica.
En 1914, el Instituto Profesional pasó a llamarse Universidad
de Santo Domingo, e incluyó las cátedras de medicina,
cirugía, obstetricia y odontología.
- Multiplicación y mejora de los servicios médicos.
El Hospital Billini, único hospital público en Santo
Domingo, fue reconstruido a finales de la década de 1920.
Todavía la principal forma de atención médica
era la visita a domicilio, aunque habían algunas clínicas
privadas como la del Dr. Del Pozo (en la Isabel la Católica,
No.2). Médicos connotados en la época eran el Dr.
Salvador Gautier, el Dr. Brenes, el Dr. Garrido, el Dr. Báez
y el Dr. Marchena.
- Hasta el final del período, el agua era obtenida de la
lluvia (recogida en aljibes y tanques) o bien de una noria o un
pozo. En este último caso sólo se usaba para fregar,
lavar pisos o regar árboles, ya que era salobre. Fue en
el 1929 cuando se inauguró el primer acueducto de la ciudad.
La toma estaba en el río Isabela.
- Como servicio sanitario, se usaba la letrina, pues no fue hasta
finales de la década de los años 20 que se empezó
a usar el inodoro entre una proporción más o menos
considerable de la población.
- Al principio del período, hubo dos cambios importantes
respecto a la energía eléctrica: la iluminación
del muelle y las aduanas; la compra de una planta eléctrica
que daba servicio a la Fortaleza Ozama, donde estaban los cuarteles
militares. Al final del período, luego de la ocupación
norteamericana, empezaron a llegar neveras, por lo que aumentó
en los hogares la necesidad de energía eléctrica.
- Como en tiempos anteriores, la basura se tiraba al mar (por
el sitio conocido como el tripero) o se quemaba en los patios.
Había un servicio de recogida que durante el período
de ocupación pasó a ser realizado en vehículos
de motor (antes era en carretas).
- Introducción de los vehículos de motor. El primero
que apareció en el país lo hizo en el 1905. El gobierno
de ocupación norteamericano introdujo el uso de camiones
y autobuses y contribuyó a que se popularizara el uso del
automóvil; estableció la primera gasolinera en la
Isabel la Católica, esq. General Cabral, y luego otra en
la Avenida España (1924). Para 1930 existían dos
más, una frente a la margen occidental del Parque Independencia
(1928) y otra en la Avenida Mella.
- Corrientes estilísticas presentes:
- Permanecieron los estilos neocolonial y vernáculo, que
se nutrieron de nuevas tendencias. En ello jugó un papel
muy importante los escasos recursos económicos de la mayor
parte de la población que se veía forzada a usar
tapia para la construcción de sus hogares y, por tanto,
a mantenerse fiel al estilo hispano.
- Casas de madera con techo de cinc.
- Elementos de hormigón en antiguas construcciones
del estilo neocolonial republicano, por ejemplo: balcones
cuyas balaustradas en hierro fueron sustituidas por otras
con el nuevo material.
- Eclecticismo. Las nuevas corrientes arquitectónicas que
se incorporaron al escenario dominicano no lo hicieron sin sufrir
importantes adaptaciones. La constante es tomar elementos o criterios
de los nuevos y viejos estilos y asumirlos de una forma puramente
individualista, al margen de los esquemas originales en que dichos
elementos o criterios se inscriben. Una especie de ensayo de todos
los estilos, según el criterio personal del arquitecto,
constructor o propietario. Se produjo al mezclar los patrones
neocoloniales heredados con nuevos elementos estilísticos.
Tres tendencias fundamentales asumió el eclecticismo dominicano:
- Neoclásico: Elementos neoclásicos habían
sido introducidos tímidamente al final del período
anterior, pero no fue hasta la presente época que se sintieron
con fuerza, y, siempre, dentro de un contexto criollo. Los gobiernos
de Morales Languasco, Ramón Cáceres y Horacio Vásquez
reconstruyeron edificaciones coloniales, mediante trabajos de
transformación de fachada, agregando elementos compositivos
formales propios del neoclásico:
- Líneas sencillas, severas y frías, simetría,
simplicidad de volúmenes, ornamentación sobria.
- Ventanas adinteladas, con cornisa triangular o singular,
repetida en las puertas.
- Motivo abanico en los vanos.
- Almohadillado del pañete, que fortalecía las
líneas del alzado.
- Elementos prefabricados en hormigón fueron acogidos
favorablemente.
- Osvaldo Báez, arquitecto dominicano educado en Francia,
hijo del Presidente Buenaventura Báez, fue uno de los
profesionales que favoreció la incorporación
del también llamado "estilo francés"
o "de la República". Realizó la restauración
del entonces Palacio de Gobierno (Museo de las Casas Reales).
- Art-Nouveau o Naturismo manierista: Floreció entre 1890
y 1910. Elementos y esquemas de este estilo fueron importados
al país por inmigrantes catalanes, que se establecieron
en San Pedro de Macorís y Santo Domingo. Significó
una fusión de lo tropical con el modernismo europeo en
una arquitectura a todas luces experimental.
- Líneas largas y sinuosas, derivadas de las formas
simbólicas naturalistas.
- Estructuras asimétricas.
- Aprovechamiento del hormigón.
- Abarcó sólo la composición del alzado.
No influyó en los esquemas planimétricos, y
si bien no sustituyó las líneas rectas del neocolonialismo,
sí las dulcificó.
- Sus principales exponentes en el país fueron don José
Turull, don Jaime Malla y don José Doménech.
- Folklórico: Caracterizado por la adaptación y/o
continuación de elementos estilísticos del arte
popular o estandarizado de un país extranjero. En el país
surgió como una forma de oposición a la fuerza norteamericana
invasora, y tuvo dos vertientes:
- Neohispánica: enfatizaba el uso de tejas rojas sobre
cornisas de vanos y tejados; paredes blancas de estuco liso
o fragoso; columnas apareadas en las entradas y vestíbulos;
arcos de medio punto; cerámicas vidriadas. Como ejemplo
de esta vertiente se pueden mencionar la casa No.51 de la
Arzobispo Novel y la No.402 de la Hostos, de la ciudad intramuros.
Promovieron esta tendencia los inmigrantes españoles,
destacando entre ellos el arquitecto Pedro de Castro.
- " Neomudéjar: juego de tejados que individualizaban
áreas y establecían diferenciación volumétrica
en el marco de grandes esquemas compositivos; detalles arabescos
en arcos, relieves y cerámicas. Se desarrolló
mayormente en San Pedro de Macorís y el Santo Domingo
de extramuros. En el caso de centro urbano, se puede mencionar
la casa No.6 de la José Reyes.
- Esquemas importados por los norteamericanos durante los años
de ocupación (1916 y 1924). Entre sí, tenían
en común el concepto de una armoniosa integración
de la edificación con la naturaleza, el predominio de la
horizontalidad de las líneas, las galerías corridas,
los techos inclinados, piso elevado sobre pilotes o basamento, autonomía
volumétrica y entorno paisajístico. Debido a la necesidad
de amplias cantidades de terreno, ninguno de estos estilos se presentó
en la ciudad intramuros. Entre los principales arquitectos que se
encargaron de difundir estas corrientes están Juan de la
Cruz Alfonseca y Antonin Nechodojma:
- Estilo Californiano: Caracterizado por el aire español,
con los juegos de volúmenes, techumbre de tejas rojas
y las paredes blancas. Un excelente ejemplo es la antigua Quinta
Michelena, hoy ampliada y convertida en la sede de la Cancillería,
en la Av. Independencia.
- Esquema Plantación inglesa: Caracterizado por galería
perimetral que bordeaba el conjunto, techo de cinc a cuatro
aguas, jardín frontal como antesala de la vivienda, galerías
corridas. Edificaciones hechas en madera importada, muebles
de mimbre. El primer ejemplo de este estilo en el país
se da en la década del 10, con la antigua "residencia
Pullmann" que pronto después sería llamada
"Mansión Presidencial", y que luego cedería
su lugar al edificio del Palacio Nacional.
- Esquema Californiano Bungalow: edificación rodeada
por una galería o veranda. Techo de planchas de cinc
a cuatro aguas, uso del hormigón armado, columnatas en
la galería frontal a fin de abarcar la proyección
del alero, un solo nivel elevado sobre la base, formas simples,
buhardilla a veces. Ejemplo de este estilo es la casa No.16
de la César Nicolás Penson, en Gazcue.
- Obras públicas:
- El gobierno de Ramón Cáceres creó la Oficina
de Obras Públicas, cuya dirección puso al mando
de un ingeniero norteamericano. Esta nueva instancia gubernamental
dio inicio a un plan de construcción de carreteras a nivel
nacional, así como de restauración y renovación
de antiguas edificaciones importantes, de calles y aceras. También
comenzó la construcción del sistema de alcantarillado.
Fue a partir de este mandato presidencial que gobernar pasó
a ser casi sinónimo de construir.
- Establecimiento de un nuevo ferrocarril para comunicar a Santiago
y a Moca. Si bien, se firmó un acuerdo internacional para
este fin en 1906, no fue sino hasta 1910 que empezó a operar
y hasta el 1918 que estuvo completado.
- Construcción de tres grandes carreteras que enlazaban
a Santo Domingo con las regiones norte, sur y este del país.
Los primeros tramos llegaron de un lado hasta los Alcarrizos,
y del otro hasta Haina. Para 1922 estuvo lista la Carretera Duarte,
que unía a Santo Domingo con Santiago, pasando por Bonao,
la Vega y Moca. Para 1924, la carretera que iba hacia el suroeste
llegaba a Azua; en tanto que la que se dirigía hacia el
este, hasta San Pedro de Macorís.
- Elevación sobre el río Ozama de un puente con
estribos de hormigón y superestructura de acero, que se
inauguró en mayo de 1917.
- En 1907 se obligó a todos los capitalistas a mensurar
sus tierras.
- Se fomentó que particulares hicieran a su propio coste
trabajos de infraestructura pública en los alrededores
de sus respectivas propiedades, a cambio de la exoneración
del pago de los derechos de exportación durante ocho años
y el congelamiento de los impuestos vigentes por un período
de 8 años (ley de Concesiones Agrícolas de 1911).
- Nivelación de altura y homogeneidad de ancho de las aceras.
Eliminación de las antiguas argollas para los animales.
Construcción de alcantarillas (durante el gobierno de Ramón
Cáceres).
- Construcción del Paseo o Malecón Presidente Billini,
durante el gobierno de Ramón Cáceres.
- A partir del Gobierno de Cáceres y durante el resto del
período, se llevó a cabo la reconstrucción,
mejora y dragado de los puertos y muelles importantes, así
como la construcción de nuevos faros.
- Construcción de un nuevo matadero municipal, cuyos trabajos
dirigió el arquitecto Osvaldo Báez Machado.
- Con vistas a paliar el problema de la higiene en los mercados,
estos fueron objeto de algunas reformas en 1922.
- Remodelación interna y externa de los edificios de oficinas
públicas.
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