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Polo VII
Definido mediante el Decreto No.1889 de 30 de julio del 1980. Comprende las
zonas montañosas de Jarabacoa y Constanza, de la provincia de La Vega, Región
del Cibao, reconocida por la fertilidad de su tierra.
Jarabacoa, palabra taína que significa “lugar de muchas aguas”, ofrece al
excursionista, paso a paso, la certeza de esta designación. Situada unos 500
metros sobre el nivel del mar, con una población de unos 54,981 habitantes, es
llamada “la ciudad de la eterna primavera”. Su superficie es de unos 691
kilómetros cuadrados y su clima promedio es de 22º centígrados durante todo el
año. Su clima favorece el cultivo de fresas, manzanas, flores y vegetales.
Constanza, maravilloso lugar del trópico. Se caracteriza por sus cultivos de
papas, de flores ornamentales para exportación y una vegetación similar a la de
los Alpes europeos en la zona de su parque nacional “Valle Nuevo” (altiplano
más alto de las Antillas con 2,200 metros sobre el nivel del mar), calificada
como reserva científica, siendo objeto de estudio por parte de técnicos
nacionales y extranjeros.
La ciudad de Constanza está ubicada en el mismo centro de la isla, a unos 1,200
metros sobre el nivel del mar. Tiene una población de 53,079 habitantes y su
superficie es de 842 kilómetros cuadrados. Muestra con orgullo al visitante su
salto “Agua Blanca”, el más alto de las Antillas, llamado así por el color que
toman las aguas en su caída a través de la
montaña rocosa que le sirve de marco.
En este paradisíaco lugar, el turista encuentra más de lo que puede buscar en
las montañas. Ofrece un abanico de posibilidades tanto para quienes gustan de
la aventura excitante, como para los que aspiran al descanso, la meditación y
el retiro espiritual.
Para los que buscan aventuras, encontrarán que en esta región se puede
practicar el descenso en balsa por los rápidos del río Yaque del Norte (rafting);
la subida al Salto de Baiguate y al Salto de Jimenoa. Así como descender por
las cascadas a rapel; efectuar caminatas; realizar safari en jeep, en motos o
en bicicletas; escalar el Pico Duarte, entre otras cosas.
Es el lugar perfecto para entrar en contacto con los elementos de la
naturaleza, respirar aire puro y descubrir la ruta que conduce a manantiales de
aguas frescas. Ubicado entre las escarpadas montañas de la Cordillera Central,
donde se eleva majestuoso el Pico Duarte, el más alto de la República
Dominicana y del Caribe, con una altura de 3,087 metros sobre el nivel del mar.
En él nacen dos de los ríos más importantes del país, el Yaque del Norte y el
Yaque del Sur.
Las temperaturas más bajas del Caribe se registran aquí durante los meses de
diciembre y enero, pues llegan hasta 8º centígrados bajo cero.
Emprender la ruta de ascenso hacia el Pico Duarte constituye, para muchos
creyentes, un encuentro con la armonía del universo en consonancia con la paz
interior. Aquí la gratitud hacia la mano creadora, fluye espontánea como
silente oración, ante la exuberante belleza que surge convertida en un sol
naciente que se abre paso a través de los bosques de pinos, entre los que ulula
el viento, entrelazando sus sonidos con el trinar de las aves, regalándole a
los sentidos una hermosa sinfonía.
El descenso constituye una grata experiencia, trayendo consigo la satisfacción
de haber entrado en comunión con la madre natura.
De acuerdo a evidencias comprobadas científicamente, las áreas que bordean el
pico son las únicas en las Antillas donde hubo glaciación. En esta región
comienza a desarrollarse una infraestructura de alojamiento que permite brindar
los servicios requeridos para que las vacaciones se graben en nuestros
recuerdos como una inolvidable experiencia.