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Energia y Ambiente

Se reconoce cada vez más la estrecha relación que existe entre la energía y el ambiente. De hecho, la energía y el medio ambiente son indispensables para el desarrollo sostenible. Siendo la energía la fuerza vital de la sociedad humana, la gente depende de ella para poder vivir su vida moderna. Sin embargo, las principales fuentes de energía usadas por el ser humano han cambiado a través de los tiempos, cada vez causando más problemas ambientales que afectan el bienestar de la humanidad. Mientras que en tiempos lejanos la fuerza de los animales y la de los hombres y el calor obtenido al quemar la madera, eran las fuentes principales de energía, hoy en día la quema de petróleo, carbón y gas natural domina el espectro. Este cambio ha originado el llamado efecto invernadero y el resultante cambio climático.

Fuentes de Energía Renovable

En vista de esta problemática es clave que se considere nuevas fuentes de energía más allá de la energía fósil – fuentes más sostenibles que se puedan usar en harmonía con el ambiente. En este sentido se puede mencionar a la energía solar, la energía eólica, la energía hidráulica, la energía geotérmica y la biomasa (biocombustibles renovables) – siendo todas, formas de energía renovable: energías generadas a partir de fuentes de energía primaria respetuosas con el medio ambiente.

Por ejemplo, la energía solar hace uso de la radiación solar que llega a la Tierra y se aprovecha mediante la captura del calor por dispositivos ópticos como los paneles fotovoltáicos. En su turno, la energía hidráulica aprovecha el potencial acumulada en los saltos de agua. Muchas veces, las centrales hidroeléctricas aprovechan la energía de los ríos para poner en funcionamiento unas turbinas que mueven un generador eléctrico. Para tales fines se construyen presas y embalses.  La energía eólica, por su parte, hace uso de la fuerza del viento. Los molinos de viento y los veleros son buenos ejemplos de cómo se puede aprovechar el viento para generar energía. Mientras que la energía geotérmica se obtiene mediante el aprovechamiento del calor del interior de la Tierra, sobre todo en áreas con actividad volcánica.
Recientemente se está empezando a utilizar la biomasa como fuente primordial de energía. Abarca todo tipo de material orgánico originado en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía. Se genera a través de la fotosíntesis vegetal que impulsa un proceso durante el cual el dióxido de carbono y el agua de productos minerales sin valor energético se transforman en materiales orgánicos con alto contenido energético. Posteriormente, se transforma la energía de los biocombustibles en energía térmica, eléctrica o carburantes de origen vegetal. Ejemplos de biocombustibles son el biodiesel, el bioalcohol y el biogás.

Biocombustibles

En la última década la producción de biocombustibles se ha incrementado mucho en el mundo. Tal vez el más usado es el biodiesel que se obtiene del aceite vegetal (de soja, girasol, palma, etc.), o producido a partir de las grasas animales. Otro biocombustible común es el bioetanol que se obtiene a través de la fermentación de las materias primas ricas en sacarosa, almidón, o celulosa. Ejemplos de tales materias son la caña de azúcar, los granos de maíz, los pastos y las pajas. Son utilizados como sustitutos del combustible fósil, por lo que ayudan a reducir la dependencia del petróleo y puedan contribuir de cierto modo a la mitigación del cambio climático.

Sin embargo, el incremento del área de producción de cultivos para la generación de biodiesel y bioetanol ha generado una creciente amenaza para la biodiversidad. Por ejemplo, en Suramérica se están sembrando grandes áreas de soja para poder producir biocombustibles en zonas de importancia para la conservación de la biodiversidad y la protección forestal. Esta tendencia está teniendo un gran impacto sobre la cobertura boscosa de dicha región.

Futuras proyecciones indican que en muchas partes del continente americano la intensificación y expansión de la agricultura y la asociada siembra de cultivos para la producción de biocombustibles crecerá de manera exponencial en los años siguientes. Tales escenarios son bastante realistas en vista de la necesidad de atender a la creciente demanda mundial por energías más limpias. La asociada expansión de la frontera agropecuaria causará una mayor presión sobre los recursos naturales, últimamente causando la pérdida y fragmentación de los bosques, y la desaparición de especies nativas. A fin de cuentas, el costo ambiental asociado a la producción de biocombustibles, es enorme, y todavía no se sabe con exactitud el impacto final que va a tener sobre el medioambiente en el mundo.

Estrategias de Mitigación ante los impactos negativos sobre el Medioambiente

Ahora, para ir buscando un equilibrio entre la producción y el consumo de energía a un lado, y la conservación ambiental y protección de la biodiversidad al otro lado, las organizaciones nacionales e internacionales, tanto públicas como privadas, tienen que asumir su responsabilidad y emprender el camino hacia la sostenibilidad. Afortunadamente, organizaciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ayudan a los países en vías de desarrollo a fortalecer sus capacidades para enfrentar los desafíos medioambientales y energéticos, a nivel mundial, nacional y de la comunidad. De esta manera se trata de buscar y compartir las mejores prácticas, proporcionando una política de asesoría innovadora y relacionando a los socios mediante proyectos que ayuden a la gente a construir modos de vida sostenibles.

El trabajo del PNUD en esta área se centra en cuatro prioridades: (i) movilizar las finanzas para mejorar la gestión medioambiental y ayudar las economías "verdes" en desarrollo; (ii) afrontar las amenazas cada vez mayores del cambio climático; (iii) crear capacidad local para una mejor gestión del medio ambiente y para distribuir energía y agua limpia de modo sostenible; y (iv) crear conciencia sobre el medio ambiente en las bases de todo planeamiento de desarrollo.
Algunos ejemplos de estrategias que el PNUD implementa en colaboración con los gobiernos nacionales y las ONGs, con fines de mitigar los efectos negativos del consumo de energía y a la vez proteger el ambiente, son: la creación de mercados de carbono, la protección de la capa de ozono, la adaptación al cambio climático, la preparación para futuros desastres, la protección de las aguas internacionales, y la preservación de la biodiversidad.

En cuanto a los mercados de carbono, ya se están recabando los beneficios de los mercados para los países en desarrollo. Hay ejemplos en donde la ONU y los bancos están implementando proyectos de energía renovable para captar el biogás de las emisiones agrícolas en países en vías de desarrollo. Estos gases que, de otro modo serían liberadas a la atmósfera, son usados para generar electricidad así como para sustituir los combustibles fósiles.
Para poder proteger la capa de ozono las organizaciones implementadoras del Protocolo de Montreal, han establecido un fondo para ayudar a los países a alcanzar las metas del Protocolo: la reducción de sustancias que agotan la capa de ozono, como los compuestos clorados (por ejemplo, los clorofluorocarbonos) y los compuestos bromurados.

Adaptación al cambio climático

En la actualidad se están desarrollando también programas de adaptación al impacto del cambio climático que pretenden ayudar a desarrollar las metodologías, los enfoques y los mecanismos necesarios para hacer frente a la realidad del cambio climático de hoy, así como las amenazas futuras. En ese sentido, la creación de tecnologías verdes para reducir la contaminación es esencial.

Por otro lado, va a ser clave que las sociedades humanas se preparen para futuros desastres, para poder evitar problemas de escasez de energía y daños ambientales. Por esta razón, entidades como el PNUD proponen fortalecer y expandir las capacidades regulatorias y de creación de políticas de los gobiernos para la reducción de los riesgos de desastres. Tal estrategia incluye la educación de las poblaciones locales sobre cómo construir casas resistentes a inundaciones, cómo las comunidades se pueden preparar para los desastres, y cómo planificar las evacuaciones.
Finalmente, la protección de la biodiversidad en relación con la producción de energía merece nuestra atención. La creación de áreas protegidas, por ejemplo, en zonas montañosas de captura de agua es clave para poder garantizar niveles buenos en los embalses que alimentan a las presas hidroeléctricas en los países tropicales. En ese sentido es vital poder valorizar económicamente el servicio ambiental que la biodiversidad ofrece a las poblaciones humanas que depende de la energía hidroeléctrica.

Proyectos de Energía Renovable en RD

En la República Dominicana ya se están desarrollando proyectos de energía renovable que intentan contribuir a la mitigación del cambio climático. Tales proyectos permiten sustituir el consumo de combustibles fósiles, mientras que se aprovechan los recursos naturales y los residuos de otros procesos productivos de una forma amigable con el medio ambiente.

Un ejemplo concierna un proyecto que busca aprovechar fuentes de energía limpia, alternas a los combustibles fósiles, impulsado por la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña. Pretende generar energía a partir del movimiento de las olas y las mareas –la llamada energía mareomotriz– utilizando un flotador. De acuerdo a ideas iníciales la población de Paraíso, en Barahona, podría ser escogida para el desarrollo del proyecto piloto.

También existen propuestas para generar energía eólica en la República Dominicana, con fines de impulsar un mercado de energía limpia. El especialista Carlos Rymer propone la instalación de aerogeneradores (modernos molinos de viento) para transformar la fuerza del viento en electricidad. Reporta que en el 1999 el Laboratorio Nacional de Energía Renovable de los Estados Unidos publicó un resumen de un estudio de los recursos de viento en la República Dominicana. Este estudio estimó que el país tiene el potencial de generar 24,600 gigavoltios-hr, usando 1,482 km2, lo cual corresponde al 3% de la superficie del país. Usando aproximadamente el 9% de la tierra, el potencial es de 60,000 gigavoltios-hr. Rymer propone la introducción de un proyecto de ley al Congreso para ejecutar un plan de generación de energía eólica en el país isleño, con el fin de reducir el consumo de energía no renovable como la quema de combustibles fósiles. De hecho, empresas como Vestas que se especializan en desarrollar, fabricar, vender y realizar el mantenimiento de la tecnología eólica, ya están colaborando para fortalecer el Parque Eólico Los Cocos en el país. Se prevé la instalación de varios aerogeneradores en ese lugar, con fines de generar energía limpia para el consumidor dominicano.

Es conocido que la generación de energía renovable –como la energía solar o fotovoltáico– puede resultar cara para el productor, y consecuentemente para el consumidor. Para poder aliviar un poco estos altos costos, el gobierno de la República Dominicana ha formulado e implementado una nueva ley (Ley 57-07) que genera beneficios que, de manera fiscal, incentivan y regulan el desarrollo de la inversión y fuentes de energía. Esta medida ayuda a bajar el costo de la energía renovable en un 75%, lo que la convierte en la más cómoda, económicamente. Dentro de este contexto, la Comisión Nacional de Energía (CNE) sostiene que la energía solar es la más barata a largo plazo, pero en el corto plazo hay que hacer una inversión importante mediante el uso de los incentivos fiscales que puede ayudar a que se masifique el uso de energía fotovoltaica en los hogares.

Energía Nuclear

Por último, la República Dominicana pronto estará poniendo en marcha un proyecto de energía nuclear para la optimización de algunos procesos, con el objetivo de bajar los niveles de contaminación de los ríos y del aire, causados por las industrias del país. La Comisión Nacional de Energía es el ente encargado de este proyecto, en el cual colaborará de cerca con la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Este último sirve como foro intergubernamental para la cooperación científica y técnica en materia de utilización de la energía nuclear con fines pacíficos. Asimismo intenta: alentar el intercambio de información científica y técnica sobre la energía nuclear; inspeccionar la aplicación de salvaguardias nucleares y medidas de verificación de los programas nucleares para usos civiles; promover la transmisión de conocimientos teóricos y prácticos para que los países puedan ejecutar, de forma segura y eficaz sus programas de energía atómica; formular normas básicas de seguridad para la protección contra radiaciones; y publicar reglamentos y códigos de prácticas sobre determinados tipos de operaciones, incluido el transporte de material radioactivo. Se espera que la colaboración del gobierno dominicano con este importante organismo internacional garantice la seguridad ambiental bajo escenarios de energía nuclear limpia para una sociedad cada vez más sostenible.